La institución pretende infundir en sus alumnos cualidades y valores que fortalezcan su identidad como hijos de Dios y ciudadanos de bien, que actúen con coherencia y convicción en la construcción de un mejor contexto de vida, para sí mismos, en relación armónica con los demás, con su ambiente y con la sociedad en general.
El Perfil del estudiante vicentino está compuesto por los siguientes aspectos:
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Con capacidad de reconocer a Jesucristo, como hijo de Dios y maestro de verdades liberadoras y a María, como madre y ejemplo de amor, fe y fortaleza.
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Con capacidad de aceptarse a sí mismo, valorarse y reconocerse como hijo/a de Dios y con capacidad de descubrir que Dios habita en el interior de todas las personas, a través del poder del amor, la fe y la gratitud.
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Con actitud de sencillez y humildad, compartiendo con los demás, de manera respetuosa, generosa y desinteresada, demostrando actitud solidaria con los más necesitados, siguiendo el ejemplo de San Vicente de Paúl.
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Con capacidad de aceptar a los otros como son, respetando las diferencias individuales, con actitud de apertura, tolerancia, empatía y capacidad de diálogo.
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Con capacidad para mantener espacios saludables y armónicos, con actitudes que favorezcan el cuidado del medio ambiente y de su entorno inmediato.
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Con capacidad de adaptación ante los cambios y de percibir aprendizajes y oportunidades en todas las situaciones.
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Con voluntad para ejercer un liderazgo conformado por los siguientes rasgos: respetuoso, responsable, conciliador, integrador, solidario, perseverante y emprendedor.